viernes, 13 de enero de 2017

Motivos

¿Hacemos siempre lo que queremos? ¿Cuál puede ser el motivo?

¿Qué son "motivos" de acción y cuáles crees que son los fundamentales?

Reflexiona sobre las siguientes frases:



Haz una lista de motivos por los que enamorarse y luego otra por los que no enamorarse


Cinco preguntas


Analiza estas cinco preguntas.
Explica lo que se busca en cada una de ellas.
Señala las diferencias.
¿Cuál crees que es la pregunta más ética? Razónalo.

¿Qué quiero hacer?
¿Qué voy a hacer?
¿Qué debo hacer?
¿Qué puedo hacer?
¿Qué es lo mejor?

viernes, 2 de diciembre de 2016

Sin consecuencias



¿Existen faltas morales sin víctimas?

¿Son incorrectas e inmorales algunas acciones, aunque no hayan causado daño a nadie?

Analiza los siguientes casos:
Promesa: una mujer moribunda hace prometer a su hijo que tras su muerte visitará su tumba todas las semanas. El hijo promete entonces y luego no respeta su promesa. 
El perro de la familia es atropellado y esa noche sus dueños lo guisan y se lo comen. 
El mismo caso, pero canibalizando a un familiar muerto. 
Un hombre soltero sin hijos decide no seguir viviendo. 
Una mujer elige ganar un dinero extra vendiendo su cuerpo. 
Un hombre comercia con sus propios órganos en un banco para transplantes. 
Un hermano y una hermana se besan apasionadamente en la boca. 

Saber vivir

Saber vivir no es fácil. Hay diversidad de criterios respecto a qué debemos hacer. Puedes analizar cada una de las siguientes opciones, indicando qué prefieres y por qué:

¿Vida emocionante?
¿Vida segura y tranquila?
¿Vivir para los demás?
¿Vivir para ganar dinero?
¿Vivir para conservar la salud?
¿Vivir para el tiempo libre?
¿Vivir para encontrar el afecto sincero?

¿Qué diferencia hay entre alargar la vida y hacer la vida larga?

viernes, 21 de octubre de 2016

Las personas y las cosas


La ética nos es más que el intento racional de averiguar cómo vivir mejor. Parece obvio, por tanto, que el único criterio de valor ético tendría que ser el bienestar del hombre. ¿Pero dónde está ese bienestar? Esa pregunta tiene que ser respondida libremente por cada sujeto, pero no es una pregunta fácil de responder. No basta pensar en hacer lo que nos venga en gana: necesitamos saber lo que podemos y queremos hacer.

Y, muchas veces, los seres humanos queremos cosas contradictorias, cosas que entran en conflicto. Es importante ser capaz de establecer prioridades, imponer una jerarquía. Lo primero es pensar con detenimiento en qué es lo que queremos de verdad. ¿Cómo vive mejor un ser humano? Eso implica tener relaciones con otros seres humanos. La buena vida es buena vida entre seres humanos. El hombre no nace hombre del todo ni llega a serlo si los demás no le ayudan. Pero es un proceso recíproco: para que los demás puedan hacerme humano, tengo yo que hacerles humanos a ellos, es decir, tengo que contar con ellos como semejantes, como iguales a mí.

Así pues, queremos darnos una buena vida pero no está claro en qué consiste. La vida es complejidad. Y la mayor complejidad de la vida de las personas son justamente... las otras personas.


Las personas se caracterizan por su individualidad y por su dignidad. Ninguna es fácilmente sustituible por otra, a no ser que se las reduzca a una utilidad, a una función. Pero nadie quiere ser reducido a eso por nadie. Nadie quiere ser convertido en una cosa, un uso, un instrumento. Y como no somos cosas necesitamos cosas que las cosas no tienen: amistad, complicidad, respeto, afecto... Al no convertir a los otros en cosas defendemos nuestro derecho a no ser cosas para los otros.

Por otra parte, aunque no podemos pasar de las personas, ninguna buena vida puede prescindir tampoco de las cosas, de los objetos que facilitan nuestro vivir. No sería realista, no sería razonable.


Reflexiona sobre lo que más complicado te resulta de vivir con otras personas.

Reflexiona también sobre las cosas que consideras imprescindibles para tener una buena vida, elige tres y razona por qué (evita todo lo que es básico para la satisfacción de nuestras necesidades biológicas).





El otro



El bajo le dice al alto: "Si yo fuera tú, sería alto".
El alto le responde: "No, si fueras yo, yo sería bajo".
¿Quien tiene razón?

Podemos caminar un kilómetro con alguien o hacerlo con sus zapatos.
¿Qué crees que es mejor?

¿Es posible ponerse en lugar del otro? ¿Es posible el entendimiento mutuo para la resolución pacífica de conflictos?

Nuestros sentimientos personales pueden hacernos actuar de forma sesgada e interesada.
¿Crees que la gente tiene que sentir como nosotros? Y, si no es así, ¿cómo podemos nosotros desembarazarnos de nuestro yo y medir al otro por su propio rasero?

jueves, 6 de octubre de 2016

El hecho moral



La naturaleza no nos proporciona a los humanos todas las normas que van a dirigir nuestra vida, y una parte, es claro, tenemos que inventarlas. Actuamos porque es inevitable, porque no actuar, quedarse quieto, es ya una forma de actuar. Pero la ética espera que decidamos con conciencia qué debemos hacer.

Toda acción obliga a elección. Y cuando elegimos, optamos solo una posibilidad entre varias. Esto no solo nos compromete a nosotros mismos, también a los demás. Porque somos animales sociales.

Entre pensamiento y acción hay una relación dialéctica: el modo de vivir condiciona la manera de pensar, pero también el pensamiento influye en la vida. De este modo, también las teorías éticas son inevitables, y cualquier sociedad está impregnada de teorías éticas.

Saquemos a la luz alguna de las vuestras con la siguiente actividad:

  • Diferencia entre un buen deportista o un buen médico y una buena persona, un buen amigo.

¿Crees que se trata del mismo tipo de bondad? ¿En qué se diferencian?

Piensa también en el siguiente ejemplo:
  • "Mató a su madre de un solo disparo, desde 500 metros".
Evidentemente se trata de un buen tirador, no de una buena persona. Razona por qué.

¿Qué es más fácil decidir si uno es un buen tirador o una buena persona? 
¿Cómo medimos cada cosa?

Bienvenidos

Hola a todos.
Esta será nuestra página si queréis a partir de ahora.

Será un espacio de colaboración.
Una lugar para la reflexión.
Una biblioteca de documentos.
Una página electrónica donde seguir en contacto, fuera de la clase.
Aquí daremos cuenta de nuestras actividades durante el curso. Y, sobre todo, aquí podremos pensar en común.

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